No subestimes las consecuencias de la hiperglucemia

By 1 diciembre, 2017Gluc Up 15
Peligros de la hiperglucemia

Hemos hablado mucho de hipoglucemias (episodio de bajada drástica de glucosa en sangre), pero quizás no lo suficiente de su polo opuesto, los picos glucémicos. El exceso de azúcar en sangre o hiperglucemia es la principal consecuencia tanto de la diabetes tipo 1, como de la diabetes tipo 2. En el caso de la DT1, se debe a una cantidad insuficiente de insulina, mientras que en la DT2 puede haber suficiente pero no estar siendo procesada de forma adecuada.

La hiperglucemia en los pacientes con diabetes puede deberse a distintas causas, y por lo general responde a una gestión inadecuada de las pautas saludables necesarias para llevar un buen control de la enfermedad. Puede producirse, por ejemplo, por una administración insuficiente de insulina, una ingesta excesiva de alimentos y azúcares, o un período de inactividad prolongado. Ser paciente de diabetes significa tener una asignatura diaria que no puede ser descuidada, unas responsabilidades que deben ser atendidas sin excusas para evitar caer en el riesgo de posibles complicaciones de la enfermedad.

¿Cómo detectar la hiperglucemia?

Uno de los principales problemas del exceso de azúcar en sangre es que, generalmente, no genera síntomas agudos. A diferencia de la hipoglucemia, que se identifica por síntomas claros como ansiedad, irritabilidad, dolor de cabeza, sudoración y, en casos más graves, pérdida del conocimiento, la hiperglucemia tiende a subestimarse por ser indolora y para reducir el riesgo de hipoglucemia. Se trata de un error muy grave que puede conducir a severos problemas de salud, entre los que destaca una afección conocida como cetoacidosis, o coma diabético. Esta complicación puede resultar potencialmente mortal y se identifica por una dificultad respiratoria, náuseas y vómitos, sequedad bucal y un aliento con olor frutal.

Pero la cetoacidosis no es el único gran riesgo de unos niveles de glucosa excesivamente altos. Aunque sus efectos se suelen manifestar a largo plazo, pueden ser devastadores. La hiperglucemia prolongada puede llegar a producir insuficiencia renal, daños en los ojos (glaucoma, retinopatía diabética…) o incluso daños en el sistema cardiovascular y otros órganos internos.

La diabetes es una larga travesía, y la decisiones que tomamos al comiendo del trayecto pueden tener consecuencias muchas millas después. Mantener un buen control glucémico, con unos niveles relativamente estables y sin picos (ni altos ni bajos) es una de las principales metas del paciente diabético a la hora de ahuyentar las mayores amenazas de esta enfermedad. Por tanto, aunque pueda ser relativamente asintomática, nunca subestimes los problemas que la hiperglucemia puede acarrear a lo largo del tiempo.

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