Los hábitos saludables, base de la nueva pirámide nutricional

Pirámide nutricional

El Día Mundial de la Salud celebra, cada 7 de abril, el nacimiento de la Organización Mundial de la Salud. Este año, septuagésimo aniversario de la OMS, el tema se centra en la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), con el lema «la salud para todos». Con motivo de esta celebración, hoy centramos la mirada en un aspecto que supone una de las bases de la salud del individuo y juega un papel clave a la hora de prevenir ciertas enfermedades: la alimentación y los hábitos saludables.

La nueva pirámide nutricional difundida por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) pone énfasis en este aspecto, y relativiza las pautas para cada persona en función de sus propias rutinas de actividad. Esta nueva guía destaca la variedad, el equilibrio y la moderación en el tamaño de las raciones como principios fundamentales para favorecer una alimentación saludable y mantener el peso en los niveles apropiados. Se señala también la dieta mediterránea como un patrón alimentario recomendable para cumplir estos objetivos.

Otro factor importante recae en la responsabilidad del consumidor a la hora de llenar la cesta de la compra. Se recomienda dedicar un poco de tiempo para leer el etiquetado y valorar la información nutricional; se invita también a buscar la sostenibilidad desde un punto de vista social y medioambiental, con productos que respeten prácticas éticas en materia de agricultura, ganadería y pesca, y priorizando productos locales y de temporada.

Por otro lado, se incide en la importancia del equilibrio emocional y en los beneficios disfrutar de compañía durante las comidas. Las técnicas de cocinado también tienen su importancia, y se sugiere la cocción al vapor como opción más saludable.

Conviene prestar atención al nivel de actividad física para promover una buena salud, y se recomienda caminar 10.000 pasos al día. La ingesta de hidratos de carbono debería depender del nivel de ejercicio físico que realicemos, y es importante mantener un buen balance energético entre lo que comemos y lo que gastamos. Dado que el rendimiento metabólico es superior por la mañana, cobra una especial importancia la primera comida del día: el desayuno. Se recomiendan realizar cinco comidas diarias, cuidando mucho la moderación en las cantidades.

Por último, no subestimemos la necesidad de cuidar la hidratación, bebiendo un mínimo de 4 ó 6 vasos de agua al día, y completar con otros líquidos hasta alcanzar los 2 litros en mujeres y 2,5 litros en hombres. Se completan los niveles superiores de la pirámide con frutas y verduras (5 raciones cada día), proteínas (lácteos, pescados, carnes…) y los dulces, a consumir de forma ocasional y muy moderada.

Todas estas pautas, por supuesto, han de extremarse en el caso de los pacientes con diabetes, que tienen que llevar un cálculo muy cuidado de la ingesta de hidratos de carbono y de la cantidad de actividad física realizada para mantener bajo control sus niveles de glucosa.

Consulta la guía completa de la SENC en este enlace.

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