La obesidad infantil, una epidemia a combatir

By 3 noviembre, 2017Deporte y diabetes
Obesidad infantil y diabetes tipo 2

Las últimas décadas hemos vivido cambios en nuestros hábitos que han afectado sustancialmente a nuestra salud. Con el paso del tiempo la medicina y los hábitos evolucionan y nos permiten hacer frente a enfermedades que antaño fueron incurables e impredecibles. Pero estas alteraciones en las rutinas, como la alimentación o el sedentarismo, también pueden afectar de forma negativa a nuestra salud. Y esto tiene una relación directa con uno de los principales desafíos de salud que enfrentamos hoy en día: la obesidad y el riesgo de diabetes tipo 2.

Y es que, según un macroestudio publicado en 2016 en la revista científica The Lancet en el mundo hay más personas obesas que desnutridas. Recientes datos publicados en el mismo medio constatan la gravedad de esta crisis sanitaria y centran la preocupación en los más pequeños: la obesidad infantil se ha multiplicado por diez en cuarenta años. Como consecuencia directa de este problema se está generando una epidemia de diabetes tipo 2  que afecta también a los niños: a lo largo de la última década los casos de diabetes tipo 2 en niños se han incrementado en un 50%.

Los principales motivos del aumento en la prevalencia de la diabetes más ligada a factores ambientales son, precisamente, la obesidad y el sedentarismo. Es por ello que conviene poner el foco más que nunca en la importancia de fomentar la adopción de hábitos saludables desde la infancia y la adolescencia. Por un lado, el exceso de alimentos ultraprocesados en la dieta de los más pequeños está impactando de forma negativa en su salud, y por otra el incremento de la falta de actividad física. Según la encuesta “Children in the city”, el 85% de los niños no realiza la cantidad diaria de ejercicio recomendada por la OMS, y el 80% de los adolescentes llevan vidas sedentarias.

¿Cómo combatir esta epidemia creciente y tan nociva para la salud?

Para implantar hábitos saludables de alimentación en la vida de los niños no basta con ponerles la comida en el plato, o prohibirles determinados alimentos. Los niños menores de diez años son esponjas de todo lo que viven y ven, y es muy importante que vean esos hábitos en nuestra propia dieta. Conviene tratar de incorporar siempre las cinco raciones de frutas y verduras recomendadas por distintos organismo de salud y reducir el consumo de productos industriales en la medida de lo posible.

Por otro lado, la OMS recomienda que los niños realicen una hora diaria de actividad física, contando juegos, desplazamientos, educación física, y deportes que realicen en su tiempo de ocio. El ejercicio físico es uno de los pilares para la buena salud en todos los ámbitos, y juega un papel importantísimo en la prevención tanto de diabetes tipo 2, como de sus complicaciones. “Activemos” a los niños y niñas de hoy, para que sean hombres y mujeres saludables en el futuro.

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