La diabetes en el colegio: deberes para los centros escolares

Abordaje de la diabetes en la escuela

La diabetes infantil supone un auténtico reto tanto para el paciente como para sus padres y madres, ya que se trata de una asignatura más que cursar en el día a día, una para la que no hay vacaciones posibles. Bajo el techo del hogar, con la correcta supervisión, es relativamente sencillo enseñarle a seguir unas pautas de tratamiento, alimentación y actividad, y ayudarle a mejorar poco a poco el control de su glucemia. ¿Pero qué pasa cuando tienen que pasar un buen número de horas al día lejos del hogar, sin vigilancia materna y paterna? ¿Cómo afrontan los niños con diabetes su día a día en el colegio?

Los centros escolares soportan una gran  responsabilidad a diario. No sólo son responsables de una parte importante de la educación de los menores, sino que también lo son de su seguridad. Cada colegio y escuela acoge a diario a cientos de niños y niñas de todas las edades a los que, además de impartir las diferentes materias, debe vigilar y cuidar para evitar accidentes y reportar posibles problemas de salud, o atenderlos en caso de que sea posible. La diabetes, por tanto, supone un reto importante al que el personal del centro dar respuesta para que unos padres puedan quedarse tranquilos durante el período lectivo.

¿Qué tener en cuenta desde el colegio para cuidar a niños con diabetes?

  • Personal de enfermería. Muchos centros escolares cuentan con personal de enfermería capacitado para atender distintos problemas de salud. Esta persona debería ser capaz de abordar las complicaciones más habituales que puedan darse en un paciente con diabetes, como hipoglucemias o hiperglucemias.
  • Todos los profesores del alumno o alumna deben estar al tanto de la enfermedad, y permitirle hacerse todos los controles necesarios para mantener la glucemia bajo control e inyectarse la insulina cuando toque.
  • Ejercicio físico. El profesor o profesora de educación física será una figura clave, dada la importancia del ejercicio en la diabetes. El alumno o alumna debería poder realizar el mismo ejercicio que sus compañeros, siempre que tras un control previo a la actividad la glucemia se encuentre en niveles normales. Además, se aconseja que el docente tenga siempre a mano una fuente de azúcares en caso de posibles hipoglucemias.
  • Glucagón y uso. Es fundamental que el alumno o alumna siempre tenga cerca una dosis de glucagón, y que siempre haya al menos una persona a su cargo que sepa cómo administrarlo, en caso de hipoglucemia severa.
  • Alimentación. Si el centro escolar cuenta con dietista o nutricionista, debe estar al tanto de las raciones de hidratos de carbono pautadas por el médico. En caso de no contar con un profesional, los padres deberían revisar el menú para indicar al centro las cantidades de HC de cada alimento y cuadrar bien las raciones.
  • Si hay una persona responsable con conocimientos sobre diabetes, que sepa cómo abordar las posibles situaciones del alumno o alumna, no debería haber problemas para que disfrute de las salidas escolares como cualquiera de sus compañeros y compañeras.

La diabetes, al fin y al cabo, es una asignatura más para el alumno, una que lleva siempre en la mochila y que no puede permitirse suspender. Si el centro escolar ofrece al alumnado con diabetes y sus padres todos los recursos necesarios, no hay motivo para que no puedan aprobar la materia con nota también en los días lectivos.

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