Diabetes y calor: consejos para evitar problemas en verano

Calor y diabetes en verano

El exceso de veraniego es un potencial problema a esquivar en estos meses de estío, si es que las temperaturas confirman finalmente la llegada del verano, algo que la climatología actual pone en duda. El calor no es un gran amigo del buen control de la diabetes y de unos niveles estables de glucemia y, además, los síntomas de los golpes de calor pueden llegar a confundirse con los de una hipoglucemia.

El calor excesivo de algunos días de verano puede afectar a la glucemia de dos maneras opuestas. Por un lado, la vasodilatación provocada por la subida de temperatura genera un aumento en la velocidad de absorción de la insulina y reducir peligrosamente los niveles de glucosa en sangre; por el lado contrario, una posible deshidratación disminuye el flujo sanguíneo a través del riñón y dificulta la expulsión de la glucosa por la orina, lo que aumentaría los niveles glucémicos.

Por lo tanto, ¿qué consejos tenemos que tener bien en mente a la hora de controlar la diabetes en verano? En primer lugar, deberemos mantener como siempre un buen control de nuestros niveles glucémicos. Para ello, ya conoces de sobra los tres pilares sobre los que apoyarte: tratamiento, control de la alimentación y actividad física. Sin embargo, con este último conviene tomar especial precaución en verano, debido a las dificultades ya comentadas para evitar picos glucémicos en uno u otro sentido.

Si comienzas a notar inestabilidad, mareo, sudoración o te comienza a dolor de cabeza, entre otras señales, podrías pensar que estás sufriendo un golpe de calor… ¡pero cuidado! Estos síntomas también pueden ser los de una hipoglucemia. Ante esta situación hazte un control glucémico y sal de dudas.

Por otro lado, es importante mantener una hidratación adecuada en esta época. Hidrátate tanto por fuera, refrescándote con duchas o baños cuando pases mucho tiempo en la playa, como por dentro, tomando la cantidad recomendada de agua, que si bien suele estar en torno a los dos litros, dependerá de las necesidades de cada individuo.

Sobre todo, disfruta del verano. Hazlo con precaución, moderación en la ingesta de alimentos y refrescos y siempre sabiendo que no podrás desprenderte de la mochila de la diabetes en todas tus vacaciones, pero esto no significa que, con una vigilancia y control adecuados, no puedas desconectar de tu rutina y exprimir al máximo este verano.

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