El consumo excesivo de sal, en el punto de mira de la diabetes tipo 2

By 29 septiembre, 2017Consejos
Sal y diabetes tipo 2

«Somos lo que comemos». Esta afirmación atribuida al filósofo y antropólogo alemán del siglo XIX Ludwig Feuerbach mantiene su vigencia aún hoy en día, aunque habría que ampliarla no sólo al “qué”, sino al “cuánto” y al “cuándo”, parámetros que como bien sabemos ejercen una gran influencia sobre nuestra salud. Y es que gracias a las investigaciones y estudios alimentarios, cada vez hay más información disponible para que los consumidores puedan tomar decisiones saludables a la hora de configurar su dieta.

Así, hemos conocido los riesgos de comer demasiado azúcar, de consumir demasiadas grasas saturadas o de abusar de la carne roja. También sabemos, desde hace ya bastante tiempo, que aunque la sal es la principal fuente de sodio para el organismo (contiene un 40% de sodio), su ingesta en exceso puede contribuir a la retención de líquidos y favorecer por tanto la hipertensión, causa del 62% de accidentes cerebrovasculares. Y aún estamos lejos de acercarnos al consumo recomendado por la OMS, que aconseja menos de 5 gramos diarios frente a los 10-12 gramos de media mundial.

Ahora, podría existir un nuevo motivo para reducir nuestra ingesta de sal, tras ser puesta en el punto de mira por los expertos en diabetes tipo 2. Investigaciones previas habían sugerido la posibilidad de que el consumo excesivo de sal pueda incrementar el riesgo de diabetes tipo 2, actuando sobre la resistencia a la insulina, o bien favoreciendo la aparición de hipertensión y la ganancia de peso. Un reciente estudio de carácter observacional realizado en el Instituto de Medicina Ambiental, Karolinska Institutet, de Estocolmo (Suecia) asoció un incremento medio del 65% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 por cada gramo diario de sal ingerido.

La investigadora a cargo del estudio, la doctora Bahareh Rasouli, explica que la acumulación de sodio provoca una retención de agua para favorecer su dilución; esto aumenta el volumen de sangre y, por tanto, la presión en los vasos sanguíneo. Estos efectos, unidos a que la hipertensión es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, habían alertado a los expertos sobre la posibilidad de una vinculación entre la sal y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Aunque se trate de un estudio observacional, nos ofrece un motivo adicional para no abusar de un alimento que millones de personas degustan a diario en cantidades desaconsejadas, bien como condimento o bien en platos preparados o alimentos procesados.

Por tanto, aunque sea pronto para establecer una relación concluyente, puede ser buena idea empezar a reducir poco a poco la sal de tus comidas. En el peor de los casos, estarás haciendo un favor a tu presión arterial.

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