10 preguntas para Susana Ruiz, próxima madrina de la Carrera por la Diabetes de Zaragoza

Susana Ruiz en el Atlas

Susana Ruiz Mostazo ya ha vuelto a la rutina tras recorrer el Atlas y visitar el Sahara. Una vez más ha querido disfrutar de su mayor pasión, y al mismo tiempo dar una lección en positivo a todas aquellas personas que piensan que la diabetes les va a impedir realizar sus sueños. Cada reto tiene sus piedras, sus dificultades específicas, pero con tesón y preparación Susana siempre ha sabido sortearlas y seguir hacia delante. Por eso estábamos deseando poder charlar con ella sobre su asalto al Toubkal.

También hemos aprovechado para preguntarle por su nombramiento como madrina de la Carrera por la Diabetes de Zaragoza que se celebrará en noviembre, algo que le ha llenado de orgullo… ¡y a nosotros nos encanta!

¿Qué destacarías de tu última aventura? ¿Cuál ha sido la principal dificultad?

Ha sido una experiencia inolvidable que hemos disfrutado desde el principio, recorriendo los pueblos bereberes, degustando los tajines, la amabilidad con la que nos hemos encontrado… El Toubkal nos ha impresionado, es una gran montaña, poco respetada a la que va mucha gente sin experiencia en montaña, rodeada por otras grandes montañas de 4.000 metros.

¿Dificultades? Lógicamente la altitud, tu cuerpo tiene que adaptarse a la altura y no hemos tenido problemas; y la resistencia para el día de ascensión ya que fue una jornada intensa con unas tres horas de subida, dos de bajada hasta el refugio y otros catorce kilómetros hasta Imlil. El día de ascensión es el más difícil para mantener los niveles de glucosa porque son jornadas intensas, duras, largas y tienes que aumentar la vigilancia para evitar una hipoglucemia severa.

Las altas temperaturas que era algo que me preocupaba… pero no fue un problema porque nos llovió hasta en el Sahara.

Todos tus retos están llenos de dificultades, pero seguro que también hay momentos maravillosos. ¿Puedes contarnos un instante mágico de este viaje?

Me quedaría con el amanecer durante la ascensión al Toubkal, cuando las montañas se tiñeron de rojo, y con la noche en el Sahara, silencio e inmensidad. Nos adentramos en el desierto con dromedarios, es una experiencia impresionante, sobre todo cuando bajaban las Dunas. ¡Había que agarrase fuerte!

¿Y un momento en el que lo pasaras muy mal, que pensaras que no ibas a poder llegar?

No me he sentido así durante este viaje; pero sí preocupación en dos momentos. Durante la ascensión al Toubkal tuvimos que adelantar a un grupo de 20 personas que nos iban parando el ritmo, no nos cedían el paso y nos obligó a acelerar el paso y llevar a cabo un sobresfuerzo. Iban gritando y montando jaleo en lugar de disfrutar de la ascensión. Otro fue tras llegar al Refugio de Mouflons después del ascenso, camino a Ilmil. Tuve alguna hipoglucemia que en ese momento me preocupaba más porque acababa de hacer un esfuerzo importante y me quedaban catorce kilómetros. Pero la solventé con ayuda de Gluc Up 15.

¿Cuál es la principal dificultad del Atlas?

Altitud, terreno, tierra suelta que propicia las caídas… Es una montaña exigente, con un desnivel de 900 metros en tres kilómetros y medio. Técnicamente no es difícil, pero si exige concentración y esfuerzo. El problema es que acude mucha gente sin respeto ni trayectoria en montaña y eso aumenta los riesgos de accidente.

¿Qué tal el clima del desierto?

Por suerte no tuvimos calor. Las dunas estaban algo mojadas porque había llovido, tuvimos temperatura bilbaína.

¿Echaste algo en falta en tu mochila, o tuviste a mano todo lo que necesitaste?

Repaso siempre mi mochila diabética antes de cualquier aventura. Es fundamental. Gluc Up 15 para solventar las hipos; el monitor continuo Dexcom G4; 2 glucómetros por si uno se estropeaba. Este año por ejemplo hemos testado Insulclock en altitud y funcionó de maravilla. Me ayudó a guardar todas mis dosis de insulina en la agenda digital y a ser más precisa con la inyección de insulina. También testamos Vivi Cap para conservar la insulina a la temperatura adecuada. Como novedad este año fui consciente de la importancia de llevar conmigo un seguro de viaje que me cubra la diabetes en caso de necesidad, ya que los tres últimos días en Marrakech los pasé enferma con un virus y fui atendida sin problemas por un médico.

¿Qué piensas cuando llegas a casa después de una aventura así? ¿Cuesta volver a la rutina?

En este viaje hemos desconectado muchísimo, es un cúmulo de experiencias continuas y tu cerebro necesita tiempo para procesar. Me emocioné muchísimo al ver que estábamos llegando a la pirámide metálica de la cima del Toubkal, disfruté de las dunas, de las comidas… Siempre pienso que el esfuerzo de entrenamiento durante el año merece la pena y que las emociones y sensaciones vividas me ayudarán a solventar la vuelta a la rutina.

Te han nombrado madrina de la Carrera por la Diabetes de Zaragoza. ¿Qué significa eso? ¿Cuál será tu papel?

Fue una sorpresa y será un honor. Me sorprendió mucho, y además me lo propusieron estando en Marruecos. Será en la carrera del 11 de noviembre, donde leeré un comunicado y ayudaré en la entrega de premios junto con el padrino de la Carrera por la Diabetes Luis Alberto Hernando, campeón del mundo de carreras de alta montaña. Espero de corazón que la gente se anime y yo de estar a la altura.

Estamos seguros de que lo estarás, Susana. ¿Puedes decirnos qué asociaciones visitarás próximamente?

El 29 de septiembre estuvimos En Ferrol y el 17 de noviembre estaremos en Cáceres. Estaremos encantados de acudir a más sitios durante el 2019; solo tienen que contactar con nosotros en susanalagun@gmail.com.

Queremos agradecer a todas las asociaciones y personas con las que hemos compartido este año las experiencias, ADETERUEL, ADILE LEON, ANEDIA, ANADI, Fundación Holandesa Diabetes, ASDIBUR, Asociación Ferrolterra Diabetes… ¡Gracias de corazón!

También a todos los que nos han apoyado este año: Gluc up 15, Dexcom Novalab, Insulclock , Barchilon, Altus, Vivi Cap. ¡Esperamos poder continuar durante el 2019 si conseguimos apoyos!

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